Experiencia de laboratorio - taller literario coordinado por Alejandra Mendez Bujonok.
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jueves, 12 de mayo de 2016
El psicólogo de Dios
V
cuando me pongo ansioso
doctor
dijo dios
que ahora era un tipo cuarentón
no muy alto
y casi vulgar
bajo al mundo
para admirar
lo que he creado
y veo
he visto
que
poco y nada queda
de aquel mundo
primigenio
pero
lo interrumpí
¿éste no se asienta
acaso
sobre aquél?
o
dicho
de otro modo
¿no es este el mundo
que ha permitido?
¡este no es mi mundo!
dijo
revolviéndose en el sofá
ese pobre hombre
tan parecido
a tantos
cuyo deseo es volver a la infancia
al útero
a la no conciencia
¡este es el mundo de los hombres!
sentenció
y se mantuvo
callado
mirando hacia afuera
donde la vida humana
rugía
en el ajetreo
de automóviles
peatones
asaltos
gritos
sirenas
llantos
crujidos
latidos
y pensé en la vida
donde no está dios
en la liebre que tiembla
olisqueando el aire
en las moscas
posándose
desapasionadas
sobre un cadáver
en toda la vida
que existe
cerrada en sí
obtusa
pensé
y dije
creo que debo aumentarle el precio
de la terapia.
Jotaele Andrade, nació en La Plata en 1974.
viernes, 15 de abril de 2016
LA QUE NO PAREZCO
LA QUE NO PAREZCO
Dame una edad
porque me pierdo
que sea angosta y sola
para mi pie
que toda vez que tiembla
reconoce el camino
y se desvía
Dame una edad
a cambio
de las monedas breves
bajo el labio
que al mínimo trasluz
se parte y huye
o se concede
Dame una edad
como mi amante
intemporal y áspera
en un cuerpo
que repare el infierno
que te ofrezca la carne
y el insomnio
Dame una edad
que me destruya
que se aloje sin freno
entre los huesos
que derrote a las otras
que arremeta
Una edad
sin medida
del daño
*
Nenita
acostada
al borde de la luz
Debajo de la puerta
-lo único cerrado-
pasaba todo el mundo
Inés Manzano: nació en Buenos Aires, Argentina.
Ingeniería de la caza
Ingeniería de la caza
después y antes de esa noche
del mapa que nunca me advirtió
de tu campo minado
de la tormenta de arena
que casi nos sepulta en el desierto
de los evangelistas que golpeaban a la puerta
cuando intentábamos una desnudez menos terrestre
de la música del interior de tu cuerpo
luego del puente de Ohashi
de esa lluvia repentina
en la salita de aquel hospital
de la sangre en tu mano que era toda tu sangre
de la moneda en el fondo de la fuente
de la dirección que anotamos
em el boleto de regreso
luego del submarino y de tus nervios
del escudo de tu saco
a la altura de tu corazón
de la dedicatoria en el libro ajeno
de la rata que vino hasta la trampa
sin ver la ingeniería de la caza
después de ese día de sol
del alquitrán que dejó tus zapatos
hundidos en el miedo
de la foto que me enviaste de tu patio
de lo que vi detrás de ti
que vos nunca pudiste ver
de esa cosa que se levantaba
cuando dijiste al fin que me querías
tan densa, tan azul
no he podido más que estallar
estallar como los caños que estallan
por las heladas
en noches limpias y poderosas
como esa
te amo, animal lleno de luces
flor guardada en los salmos de un libro rojo
mujer cultivada en arenas movedizas
soy un insecto que trepa
sin darse vuelta a mirar
cuál ha de ser su depredador
que va ciego
a hundirse en un campo minado
sin tener muy visto el amor
la ingeniería de la guerra
Laura García del Castaño, poeta nacida en Córdoba, en 1979.
jueves, 14 de abril de 2016
Los restos permanentes
Los restos permanentes
he intentado pasar un candado
hacia el otro lado del espejo
no es un acto de rabia
no quiero arrojarlo contra el cristal
lo que intento es
hacer pasar la horquilla
y sujetar un lado con el otro
este presente con aquel
lo intento
pero el espejo con el espejo
la casa con la casa
yo con nadie
Christian Hertel: poeta nacido en 1983, en Córdoba, Argentina.
La Edad Atómica
Poesía de carne y hueso furia y amanecer
Ahora es posible atravesar continentes sin un centavo en
el bolsillo
O caminar toda la noche en cualquier ciudad
Con un buen amigo que se expande por e1 cielo
Caminar toda la noche
Con un buen amigo que se expande por e1 cielo
Caminar toda la noche
Hasta llegar a ninguna parte
Pero llegar a construir
Cierro los ojos y nos miro en la edad atómica
Chicos hermosos de cabello alborotado
Discutiendo largas horas bajo la lluvia
Chicos hermosos de cabello alborotado
Discutiendo largas horas bajo la lluvia
Ladran junto a los perros de la noche
Los perros que bajo el sol desaparecen
Porque saben que en la oscuridad
Se esconden las flores luminosas de los sueños
En la edad atómica se deja todo
Para lanzarse a los camino
Y todo está bien
Todo está bien Todo está bien
La violencia de la que no se escapa está bien
Las heridas de la desilusión están bien
El cáncer del tiempo está bien
El hambre
Los edificios que se derrumban
La lluvia de dos cuerpos encontrándose por vez primera
Labios abiertos
Juegos al filo del barranco
Trifulcas
Todo está bien
Menos la inmovilidad y el silencio
Corre más rápido que la policía
La suma de los errores hace un estilo
Baila baila
Sobre las ruinas de un país sin nombre
La bandera son los niños destrozados
Las aves cantando su corazón
En el corazón de los árboles
Que miran todo
Aprendimos más en una canción de 2 minutos
Que lo supuestamente aprendido en una escuela
Rostros jóvenes que no crecerán tristes
Porque enfrentan la vida y sus miserias
Y saben que lo más hermoso se esconde en el siguiente
libro
En el siguiente acuario
En la siguiente noche
En el siguiente sexo
En la próxima canción
No hay refugio
Un país abierto en los corazones
Así
en plural
Porque ahora no basta con la sístole y diástole propias
Ahora se suman el palpitar de toda la flora y toda la fauna
Del cielo y del infierno
Todos los poemas
Todas las caricias
Todo cabe dentro
En la edad atómica
Solo hay dos maneras de vivir
la primera es disfrutar sin parar
la segunda no la conocemos
Gerardo Grande, poeta nacido en México, en 1991.
Y todo está bien
Todo está bien Todo está bien
La violencia de la que no se escapa está bien
Las heridas de la desilusión están bien
El cáncer del tiempo está bien
El hambre
Los edificios que se derrumban
La lluvia de dos cuerpos encontrándose por vez primera
Labios abiertos
Juegos al filo del barranco
Trifulcas
Todo está bien
Menos la inmovilidad y el silencio
Corre más rápido que la policía
La suma de los errores hace un estilo
Baila baila
Sobre las ruinas de un país sin nombre
La bandera son los niños destrozados
Las aves cantando su corazón
En el corazón de los árboles
Que miran todo
Aprendimos más en una canción de 2 minutos
Que lo supuestamente aprendido en una escuela
Rostros jóvenes que no crecerán tristes
Porque enfrentan la vida y sus miserias
Y saben que lo más hermoso se esconde en el siguiente
libro
En el siguiente acuario
En la siguiente noche
En el siguiente sexo
En la próxima canción
No hay refugio
Un país abierto en los corazones
Así
en plural
Porque ahora no basta con la sístole y diástole propias
Ahora se suman el palpitar de toda la flora y toda la fauna
Del cielo y del infierno
Todos los poemas
Todas las caricias
Todo cabe dentro
En la edad atómica
Solo hay dos maneras de vivir
la primera es disfrutar sin parar
la segunda no la conocemos
Gerardo Grande, poeta nacido en México, en 1991.
sábado, 27 de febrero de 2016
Preparo la cena

Preparo la cena
riña doméstica si las hay
la de escucharte
hablarme fuerte
mientras cocino
sin romper los platos
ni tirar nada
picar las respuestas
con la cebolla
el morrón
el ajo
la verdad que no hacía falta
trozar así el pollo
más tarde
dormiremos juntos
me vas a abrazar
voy a abrazarte
haremos
más que eso
mentiremos
que hacerlo
con esa energía
significa
mucho
Franco Rivero ( Del libro: "vos ahora voz" Editorial deacá 2014)
Enumeración del silencio

Enumeración del silencio
Un animal atraviesa el claro.
Sobre los párpados se asienta el polvo.
La tormenta se trama entre cuatro vientos.
En las paredes suspiran las grietas.
La palabra se detiene. Una estrella cae.
Mejor hagamos silencio.
La eternidad es corta.
Natalia Litvinova (del libro: "Grieta" Gog y Magog, 2012, reeditado en España y en Costa Rica)
viernes, 20 de noviembre de 2015
Mi mamá me puso Yamil...

Mi abuelo vivía en Homs
Siria
cinco litros de sangre vinieron en barco
vengo de ahí
de las calles de Homs que caminaban
mi abuelo
mi abuela
nunca me sentí menos que otro hombre
ni más que otro hombre
siempre me sentí menos que un niño
un hombre que muere en Homs
puedo ser yo
un niño que muere
mi hijo
un anciano
mi abuelo
de Homs a Casilda
hay mucho que andar
mi abuelo
se llamaba Wasfi
mi mamá me puso Yamil
para que no me olvide
para que todos sepan
del lugar donde vengo.
Yamil Dora (Del libro: "Un hombre encima del mar" Ediciones del Dock )
jueves, 12 de noviembre de 2015
El Talismán

Los ojos de los que estamos continuamente al borde de la caída
o del tropiezo, no saben despegarse de la tierra. De qué sirve
una belleza material que no pueda tomarse entre las manos
como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo
igual que esos objetos insignificantes
que un niño acarrea consigo donde vaya, y que lo hunden
en el terror o el desconcierto si se pierden.
No hay belleza para mí en las cosas
que no pueden volverse talismán contra las fuerzas
del desamparo o de la pena, y ninguna palabra podría hacer eso,
sólo la presencia física de lo que fue elegido por un amor oscuro,
cuyas leyes desconocemos, para preservar nuestra vida intacta
entre todos los peligros y accidentes que la acechan, a pesar
de que es ella, esa presencia amada, el peligro mayor,
porque no puede protegernos de su pérdida.
Claudia Masin (Del libro "La plenitud",Edit. Hilos, Buenos Aires, 2010.)
jueves, 10 de septiembre de 2015
Una red de mirada
Una red de mirada mantiene unido al mundo/ no lo deja caer. Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos, mis ojos van a apoyarse en una espalda/ que puede ser de dios. Sin embargo, ellos buscan otra red, otro hilo, que anda cerrando ojos con un traje prestado/ y descuelga una lluvia ya/ sin suelo ni cielo. Mis ojos buscan eso/ que nos hace sacarnos los zapatos/ para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo/ o inventar un pájaro/ para averiguar si existe el aire/ o crear un mundo/ para saber si hay dios/ o ponernos el sombrero/ para comprobar que existimos.
Roberto Juarroz (Del libro: Poesía Vertical -1958)
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